En ocasiones la propiedad de un bien la ostentan varias personas, en ese momento decimos que existe un proindiviso sobre dicho bien, hay situaciones en las que el cese de ese proindiviso, o división de la cosa común se hace especialmente necesaria, por ejemplo tras los divorcios, las rupturas de parejas, las herencias, en esos momentos la necesidad de acabar con esa “copropiedad” se hace indispensable.

Cuando el bien resulta divisible (por ejemplo un edificio con varios pisos, o una parcela de terreno) y las partes están de acuerdo en su división, la solución será sencilla al proceder las partes a otorgar escritura pública de cese de proindiviso y posterior adjudicación de cada parte, o piso, a cada uno de los propietarios.

El problema lo tendremos cuando la cosa no sea divisible, y las partes no estén de acuerdo, y aun cuando la cosa sea divisible y las partes igualmente no estén de acuerdo en su división y posterior adjudicación, en este caso lógicamente la única solución será acudir a un procedimiento judicial.

La división de cosa común o cese de proindiviso aparece regulado en el artículo 400 y siguientes de nuestro Código Civil, según el artículo 400 del Código Civil  “Ningún copropietario estará obligado a permanecer en la comunidad. Cada uno de ellos podrá pedir en cualquier tiempo que se divida la cosa común”

Por su parte el artículo 404 del Código Civil establece “Cuando la cosa fuere esencialmente indivisible,  y los condueños no convinieren en que se adjudique a uno de ellos indemnizando a los demás, se venderá y repartirá su precio.”

De los anteriores preceptos se deriva en primer lugar el hecho de que nadie está obligado a permanecer en la indivisión, por lo tanto cualquier solicitud en un procedimiento judicial para acabar con ese “proindiviso” sí o sí va a ser estimado en la Sentencia con la consiguiente condena en costas a la parte que se haya opuesto.

En segundo lugar, si el bien cuyo cese de proindiviso se pretende es indivisible, y ninguna de las partes se lo quiere adjudicar indemnizando a los demás, nos encontraremos con que la  Sentencia que estime dicha demanda acordará el cese del proindiviso y además en la posterior ejecución de la misma el Juzgado procederá a la subasta del bien y su posterior reparto del precio.

En los supuestos en que nos encontremos ante un proindiviso de una vivienda donde uno de los copropietarios tiene atribuido el uso del inmueble, dicho uso no constituye un impedimento para ejercitar  la acción de división de cosa común, si bien lógicamente quien adquiera la propiedad de la vivienda deberá respetar el uso atribuido en el procedimiento judicial, normalmente procedimiento de divorcio.

 Es importante resaltar una de las últimas modificaciones de la LEC, concretamente su artículo 437.4ª el cual establece la posibilidad de acumular a los procedimientos de separación, divorcio o nulidad la acción de división de la cosa común respecto de aquellos bienes que tengan en comunidad ordinaria indivisa.

De esta forma es recomendable  al formular la demanda de divorcio, separación o nulidad matrimonial ejercitar a la vez la acción de división de cosa común, logrando con ello una importante reducción de los tiempos que necesariamente tendríamos que emplear en una posterior  demanda de acción de cese de proindiviso.

María  Isabel Vázquez Tavares
Socio-Senior Partner

Directora-Practica Procesal