TRÁMITES A SEGUIR

Si estas pensando en adoptar, o simplemente estas interesado en conocer a grandes rasgos los trámites a seguir para la adopción, estas líneas te serán de utilidad y te permitirán determinar si efectivamente la adopción es la vía más adecuada para ti; que te permita cumplir con el deseo de ser padre o madre.

En España, al igual que la mayoría de países desarrollados, nuestro ordenamiento recoge la posibilidad de adoptar. Concretamente se encuentra regulada en los artículos 175 a 180 de nuestro Código Civil como acto acordado por la autoridad competente, por resolución judicial, que constituye la relación de filiación o parentesco entre el/los adoptante/s y el adoptado.

            Pero, ¿qué requisitos se exigen al adoptante? Debe ser mayor de 25 años y que exista una diferencia de edad mínima entre adoptante y adoptado de al menos 16 años, no pudiendo ser superior a 45 años salvo ciertas excepciones que no analizaremos ahora, pero que se encuentran recogidas en el artículo 176.2 del Código Civil. En caso de que sean dos los adoptantes, bastará con que uno de ellos cumpla con los requisitos indicados.

            Y, ¿quién puede ser adoptado? Primero de todo destacamos que no puede adoptarse el nasciturus (persona antes de nacer que se encuentra en el vientre materno) Por norma general los adoptados son los menores no emancipados. Pudiendo ser tanto nacionales como extranjeros, según si optamos por la adopción internacional o no.

            Definidos los requisitos esenciales para ser adoptante y adoptado hay que saber que también es necesaria la propuesta previa de la entidad pública correspondiente a favor del adoptante o adoptantes, aunque hay varios supuestos en los que no sería necesaria y que indicamos a continuación:

  • El adoptado sea huérfano y el adoptante sea pariente en tercer grado, por ejemplo, el tío o tía respecto de su sobrino/a.
  • El adoptado sea hijo/a del cónyuge o pareja del adoptante.
  • Haber sido tutor o guardador con fines de adopción durante más de un año.
  • La adopción del mayor de edad o menor emancipado.

Pero previo a la referida propuesta, la administración pública competente en cada territorio deberá elaborar una declaración de idoneidad, que no es más que un “juicio de aptitud” para adoptar y que suele ser el aspecto que más preocupa a los posibles adoptantes, y por ello lo analizaremos un poco más en detalle.

Para esta declaración de idoneidad se mantendrán entrevistas entre los posibles adoptantes o solicitantes y los equipos de psicólogos y trabajadores sociales que tendrán en cuentan entre otros criterios los siguientes:

  • Actitud y comportamiento durante las entrevistas.
  • Perfil individual del solicitante.
  • Historia de pareja y relación actual.
  • Capacidades educativas.
  • Estilo de vida familiar.
  • Actitud hacia la familia de origen y el pasado del futuro adoptado.
  • Salud física y cobertura sanitaria.
  • Situación económica y laboral.

Habitualmente los criterios de valoración positiva suelen ser la estabilidad y madurez emocional del solicitante, la existencia de motivaciones y actitudes adecuadas para la adopción, la existencia de una relación establece y positiva de pareja en caso de que sean solicitudes conjuntas y la aptitud básica para la educación del menor. También se valora positivamente que el solicitante o solicitantes tengan tolerancia a la frustración y que no condicionen la adopción a las características físicas, sexo o procedencia socio-familiar del futuro adoptado.

            Por otro lado, los criterios de valoración negativa suelen ser la existencia de psicopatologías, que la motivación para la adopción sea inadecuada, como por ejemplo que se utilice como medio para resolver un desajuste en la pareja, que se busque únicamente un heredero o sustituir un hijo fallecido. También serán criterios de valoración negativa, aunque no tengan carácter excluyente, las condiciones de salud física de los solicitantes.

            Ahora, si bien la declaración de idoneidad depende de la Administración, que se encarga de valorar si efectivamente los posibles adoptantes son idóneos para adoptar, las resoluciones administrativas pueden ser fiscalizadas y revisadas en vía jurisdiccional civil. Es decir, aquel solicitante que considere que la declaración de inidoneidad no se ajusta a la realidad o resulta de una valoración subjetiva del equipo de psicólogos y trabajadores sociales, podrá acudir a su abogado de confianza para que presente la oportuna demanda a fin de que se declare por el Juez la nulidad de dicha declaración de inidoenidad y se declare la idoneidad del solicitante/s para adoptar.

            También hay que precisar que una declaración de inidoneidad no es permanente, es decir, se expide para el supuesto concreto y por las circunstancias concretas del momento, lo que no impide que se efectúe una nueva solicitud si las circunstancias de los solicitantes cambian y han transcurrido al menos seis meses.

            Finalmente, una vez disponemos de la declaración de idoneidad el procedimiento de adopción continuará por medio de la antes citada propuesta de la entidad pública, o solicitud del adoptante si no se precisa la indicada propuesta, iniciándose el expediente de jurisdicción voluntaria ante el Tribunal competente en el que si no hay oposición no será precisa la intervención de abogado y procurador, y que finalizará con un auto del Tribunal que resolverá el expediente.

            Una vez visto a grandes rasgos el procedimiento a seguir y los requisitos esenciales, cabe destacar que la adopción es un proceso muy lento que en ámbito nacional puede llegar a prolongarse hasta nueve años, siendo los plazos más largos incluso que para la adopción internacional. Esto es así por el escaso número de menores abandonados en España, ya que la mayoría de los menores que se encuentran en orfanatos tienen familia por lo que no pueden ser adoptados.

            En cuanto a la adopción internacional, debemos destacar que los plazos pueden ser más breves dependiendo de los procesos, normas y garantías del Estado del que procede el adoptado. Pero en cuanto al proceso en sí, también requiere la declaración de idoneidad previa y el procedimiento a seguir es muy similar, únicamente difiere en la medida en que intervienen también las leyes del estado del que proviene el adoptado, y que requiere la intervención del consulado.

            Por último y antes de finalizar, resulta idóneo efectuar una breve referencia a la gestación subrogada o “vientres de alquiler” ya que puede que esta opción haya sido barajada por aquellos que no están dispuesto a esperar los plazos tan prolongados de la adopción pero, es muy importante destacar que los contratos de gestación subrogada que se puedan formalizar en el extranjero son nulos de pleno de derecho en España, es decir, no tienen efecto alguno en nuestro territorio y derivarán en numerosos problemas para la inscripción en el Registro Civil y para el reconocimiento de la filiación o relación de parentesco.

Sonia Rodríguez Martín

Abogado