En un artículo anterior, analizábamos qué acciones se debían llevar a cabo en el caso de que un deudor nuestro entrara en concurso de acreedores, para que nuestro crédito fuera reconocido en el Concurso de acreedores iniciado.

En el presente artículo, vamos señalar cuales son los pasos principales una vez que en el concurso de acreedores se ha determinado cuál es la masa activa y la masa pasiva del concursado.

Pues bien, establecida  la masa activa del concurso y los acreedores del mismo, se puede iniciar dos fases diferentes a fin de intentar saldar las deudas existentes.

Por un lado se puede iniciar la Fase de Convenio, siendo que en este caso lo que se plantea es una forma de ir pagando las deudas existentes estableciendo un   plan de pagos con expresión de los recursos previstos para su cumplimiento, el cual suele contener, entre otras condiciones, quitas  y esperas.

Dicho convenio, en modo alguno, podrá establecer la enajenación total del patrimonio del concursado.

Para la aprobación del convenio se debe seguir unos trámites específicos, si bien en este artículo no entraremos al estudio de los mismos, estando dirigido a una visión global de la situación que se presenta ante la declaración de concurso de un deudor. Ahora bien, señalar que si se aprobara un Convenio, los acreedores tendrán que estar a lo pactado en el mismo para el cobro de sus créditos.

Por otro lado, se puede iniciar la Fase de Liquidación.

Aclarar que dicha fase se puede iniciar o bien porque directamente se solicite, sin ni siquiera plantear la posibilidad de un convenio o porque planteado éste, finalmente no sea aprobado.

Asimismo,  en el caso de que se haya aprobado un Convenio, si se diera la circunstancia de que se advirtiera la imposibilidad de cumplir con los pagos y obligaciones establecidas en el mismo, se podrá solicitar la liquidación del concursado.

En esta fase de liquidación, lo que se pretende es que, con la realización de todos los bienes y derechos que conforman la masa activa del concursado, se pague,  hasta donde se pueda, los créditos reconocidos en el procedimiento y según el orden de prelación establecido en la ley.

Para terminar, debemos añadir que es muy recomendable personarse en el concurso, siendo necesario para ello estar representado por procurador y defendido por letrado, toda vez que  si no nos personamos en el concurso, la información del desarrollo del mismo  de la que vamos a disponer, será muy limitada, por lo que para estar en todo momento al tanto  sobre los trámites que se están siguiendo para el pago de los créditos y a fin de defender nuestros intereses, reiteramos, que es aconsejable personarse en el concurso.

Verónica Ávila Díez

Abogado