A pesar del tiempo transcurrido aún existen alquileres de viviendas de renta antigua en España, dichos contratos son muy perjudiciales para los propietarios ya que en los mismos se fijó el pago de una renta muy pequeña para los propietarios de dichas viviendas en comparación con el alquiler actual.

Además estos alquileres conllevan una prórroga forzosa tras el fallecimiento del inquilino regulada en la antigua Ley de Arrendamientos Urbanos, es decir, que el contrato se prorroga obligatoriamente en función de la voluntad del inquilino, por lo que la muerte del inquilino no acaba con dicho contrato.

La ley de arrendamientos urbanos actual regula la posibilidad de que se produzcan subrogaciones. 

¿Qué personas tienen derecho a subrogarse?

El cónyuge del arrendatario no separado legalmente o de hecho, o en su defecto,  los hijos que conviviesen con él durante los dos años anteriores a su fallecimiento; en defecto de los anteriores, se podrán subrogar los ascendientes del arrendatario que estuviesen a su cargo y conviviesen con él con tres años, como mínimo, de antelación a la fecha de su fallecimiento.

El contrato se extinguirá al fallecimiento del subrogado, salvo que lo fuera un hijo del arrendatario no afectado por una minusvalía igual o superior al 65 por 100, en cuyo caso se extinguirá a los dos años o en la fecha en que el subrogado cumpla veinticinco años, si ésta fuese posterior.

Si el subrogado fuese el cónyuge y al tiempo de su fallecimiento hubiese hijos del arrendatario que conviviesen con aquél, podrá haber una ulterior subrogación. En este caso, el contrato quedará extinguido a los dos años o cuando el hijo alcance la edad de veinticinco años si esta fecha es posterior, o por su fallecimiento si está afectado por la minusvalía igual o superior al 65 por 100.

A pesar de lo anterior, el propietario de la vivienda puede poner fin al contrato de arrendamiento cuando:

. Necesite la vivienda para sí mismo o para alguno de sus parientes directos.

. En el supuesto de impago de las rentas

. En el caso de que el inquilino subarriende a un tercero para aprovecharse económicamente de la baja renta mensual que paga.

. En el supuesto de que el inquilino no habite la vivienda durante un período mínimo de seis meses por año y no pueda justificar la ausencia.

En cualquier caso existen dos vías para extinguir el contrato de alquiler de renta antigua.

La primera de ellas es la de la negociación, donde inquilino y propietario pueden acordar la fecha para el desalojo y el pago de la indemnización correspondiente.


La segunda es la vía judicial, donde el propietario deberá demostrar ante el juez la razón aludida para finalizar el contrato de arrendamiento.

En principio la vía más recomendable, es la primera ya que por la vía judicial en la mayoría de los casos el tiempo para resolver el contrato de arrendamiento es mayor.

Como conclusión podemos decir que se puede Resolver un contrato de renta antigua pero que dicho proceso es actualmente un proceso difícil y costoso.

Jorge Méndez Llorente

Abogado